Daño

julio 9, 2009

Te tengo guardado entre los libros, entre las angustias llenas de polvo que se encuentran en mi memoria.

Tengo tu frialdad de verano congelándome hasta los huesos; dejándome inerte. Imágenes de lo que fuimos y no seremos en fotografías que se destrozaron en aquel cuarto oscuro.

Veo tus brazos al sol, queriendo encontrarme en el bosque de los sueños; donde escondiste el oro, el tesoro que me prometiste, el que me otorgaste…incompleto.

Las distancias ahora no parecen tan lejanas, ahora ya no son nada… se parecen a un tímido rocío de lluvia, cuando está empezando a nevar. Cuando se quiere regresar. Cuando al recordar se quiere vivir… se quiere vivir sin empezar otra vez.

Que callen los mudos y que vean los ciegos, qu sin sentido cometimos lo que fue más que una aventura…

Que vigilen las tumbas los sepultureros, que el cementerio está iluminado por la luna neblada, por la oscura, esperando el sol, el renacer.

Que el daño no nos aprisione más, que no haya palabras, que mi contorno se desvnezca ante tus pupilas entre una madrugada. Que mi tacto desfallezca y se pierda entre el roce de tus dedos, de tus manos. Porque ese es ahora el nombre del deseo.

Cuando se ven las marcas de lo perdido, cuando se reencuentra y no lo puedes tocar; cuando la cobardía aparece y quieres lanzarte a ese vacío, en el que te sumerges y no sabes ya nada más.

Cuando la locura febril se comvierte en un desvarío y desequilibrio atemporal.

Cuando el amor existe para muchos pero para nosotros no más.

O por lo menos no en palabras, ni en caricias, ni en la forma en que un día lo sublimamos, al pertenercernos sin importarnos nada, ni nadie, en un universo más que total.

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Porque me llenaste de vida, porque me despertaste de un pesadilla, porque no sólo mis sueños, sino también la fantasía la convertiste en realidad.

Porque fuiste tú, con esos ojos y esa sonrisa, con ese diente desperfecto quien me mostró la fuerza de un porqué.

Porque fui yo la que al final desapareció.

Porque compartí TODO lo que había en mi vida contigo, y extraño eso. Porque me he quedado con un anillo y unas zapatillas rosas de ensueño.

Porque ahora siento un vacío que ya no duele, un vacío, un hueco como tú lo llamaste; cuando te referías a mi ausencia.

Hoy y ayer y muchos días antes te puse en papel, derramando tinta y lágrimas.

Tengo collares y brazaletes de perlas negras y blancas, que ahora siento como grilletes, que me atan a ti; cuando por un momento me sentí feliz al ver que eran tus regalos.

Porque guardé en el closet las medias de encaje, porque colgué las piernas de bailarina y ya no ves mi figura en el reflejo de un espejo.

¿Cuánto tiempo ha pasado ya?

No lo quiero contar.

Ya no te quiero pensar.

Y una pregunta concreta es:

¿Cómo lo voy a lograr?

Si aún sin palabras pones tu nombre en mis letras, si no respondiste mis cartas, porqué si aún me amas…

Tu nombre y tus ojos de hiel reflejan la involutad de un ser, de uno que no está más a tu merced.

Una mujer apasionada, fuerte y valiente, con miedos vencidos más no superados, una mujer…

Que te recuerda y por todo lo que me diste y me sigues dando, aún en esa forma; recuerdo aquellos días y el porqué te adoré.

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Un Cuento

julio 8, 2009

Cuántas veces sonreíste, una sonrisa tan franca que incluso te creí cuando con lágrimas me dijiste que nunca te habías sentido así.

Andante, mísero y lastímero, que francias resecas y maltratadas has dejado tras mentiras; tras un arcoiris de ilusión; como el leprechaun que aparece en los bosques, una ilusión, una alucinación, una decepción que todavía duele, que no deja dormir por pensar en ti; como al principio, los dos esperando la hora del amanecer…

Dejaste que el sol te resplandeciera en la cara, te cubriste los ojos con gafas oscuras, cerraste la boca y ocultaste tus oídos hacia esas cartas que hace tiempo escribí, mas nunca entregué.

Pensé que ya se había superado, más cuando te vi de nuevo, vi que apenas estaba empezando.
Un imperio, sin bosques, sin niebla, sin nieve, sin oro y sin islas solitarias, sin un pasto verde que recordara una botella de vino tinto en verano, sin ningún arcoriris.

Ya no espero a un caballero, mucho menos a un príncipe. Desperté del sueño en la madrugada y me di cuenta de que todo era un cuento, para niñas ilusas, uno de los que hace siglos se escribieron, uno de los que llaman cuentos de hadas y como tal, inexistente.

Apariencias

julio 7, 2009

Una mueca ante la cámara.

Tu sonrisa fue olvidada.

Los días pasaron consumiéndonos.

La muerte aguarda.

Los ojos están escondidos tras mentiras negras.

Ocultos.

Pensamientos eliminados.

Deseos  (quizás) borrados.

Torre destronada. Destino Infatuo.

Amargura en ríos.

Consumida en un vaso de cristal ya quebrado.

¿Qué podría quedar?

El olvido es lo que más se ha de esperar.

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