Un Temor

junio 26, 2008

No podía respirar, el frío me inundaba y la sangre se agolpaba a borbotones dentro de mi nariz.

Eso era lo que significaba como implicaba el no salir, el no poder obtener lo que ya me pertenecía.

Esa, mi amada libertad.

El daño que producía el propio miedo al estar ya oscureciendo dentro de la mística y prístina luz que significaba un despertar, un amanecer más.

La cegadora llegada de la hora que tan ansiosamente esperaba, para que no llegara jamás.

Estando dentro de la oscuridad poblada, como infectada por voces y la soledad iluminada por una luz que aún no aparecía o quizás no veía… ya que no podía más observar.

Mayo 19/2008

Hoy como Ayer

junio 26, 2008

Te lo dije

Gracias por este día

Gracias por darme fuerzas

Por encontrarme a mi misma

Dentro de la Oscuridad.

Por ver lo que ya habías visto en mi

Que espero, no olvide jamás

Al verme yo misma

Ya reflejada en ti.


Por un amanecer

En el que por fin descansé

Cuando me llenaste de besos

Y cuando tú me viste

Cuando ya sin más

Yo te buscaba en soledad.

Entre silencios porque las palabras

Ahora ya simplemente enmudecían.

Gracias por ser mi cómplice

Gracias por estar

Y más cuando te necesité.

Porque siempre me has encontrado,

aún sin saberlo

cuando yo misma te he buscado.

Porque bien lo sabemos

Nadie como tú

Nadie como Yo

Simplemente somos como somos

Somos Nosotros Dos

Y eso completa la Imperfección.

Por encontrarme cuando los dos estábamos escondidos y así llegar hasta un final que sólo será el inicio de la recompensa que buscamos desde siempre y que sabemos mercemos ya.

Amor con Fuerza

junio 22, 2008

El amor por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada en vano.

Albert Einstein

Nos entendemos

En la Noche

junio 19, 2008

La espera me hacía temblar, temblar por recordar, por el simple hecho de saberte llegar.

Sentada en una esquina, vislumbrando el horizonte, dónde nos deberíamos de encontrar.

En esta noche, que no quisiera (como tantas otras) que tuviera un final.

Vislumbrando su llegada, te vi pasar, te sentí al llegar. Antes de lo que sería una entrada triunfal.

Las fuerzas se sintieron, me tomaste, tan fuerte que no me dejaste caer, a pesar del dolor y el agotamiento que mi ser tenía a más no poder. Esta noche me pediste estar ahí, recordaste aquellas lunas pasadas como yo también, pero por ti es que salí, por un juramento, firmado ya con sangre, con dolor y pasión.

Los rayos iluminaban la noche con un viento acariciante y mientras la misma luz de ellos se escondía entre las nubes, grises dentro de un cielo negro, alcancé a soltar mi mano, para extenderla hacia ti.

Unidos por una magia, que nos tiene juntos, más allá de lo que se ve, más no de lo que se siente.

Una magia irradiada por tu toque, abrumador y escalofriante, con un miedo cegante… el mismo miedo, aquel el de siempre. Una magia que me hiciste ver al recordar el pasar del tiempo, al tenerte junto a mi, al saberte conmigo, con esas fuerzas y coraje que tenemos albergados por tanto dolor, más no compasión.

Más era tanta la luz de ella, que cuando giré la vista al buscarte, no te encontré, sabiéndote allá, conmigo, sin yo estar aquí, donde quizás no debo más de permanecer, oculta en la oscuridad, dónde me has sabido siempre encontrar.

Escribir… a veces sin sentido. El por qué… aún no lo sé. Quizás sea por mi, que bien te lo he dicho ya, va por ti.

Como bien claro lo tengo.

El que te amaré, porque no me rendiré, ni ante unas lágrimas, ni mucho menos ante una guerra, en la que luchamos los dos; por obtener lo que quizá nunca sepamos en realidad para quien es. Aunque sea para nosotros dos.

Tu Vampiresa

¿Estoy?

junio 14, 2008

Estoy fuera de mi…

Dentro de la tierra del sufrimiento, los recuerdos y el eterno pasado, sin vivir en el presente, tan sólo esperando por un futuro en una lenta y consumiente agonía.

Por primera vez he tenido miedo y no tolero la falsa soledad, me carcomen alimañas que suben por todo mi cuerpo y cuando las quiero apartar veo que no están. Las paredes se deshacen, la pintura se cae a pedazos, los rayos entran por la ventana y a lo lejos se escuchan los truenos que no dejan descansar, que me hacen temblar. Estando, dónde nunca quise estar, dentro de un adaptamiento total, que la vida, o la muerte (incluso) me puede costar. Lucho por lo que quiero ganar.

El tiempo parece correr como si en una carrera estuviera, más me va persiguiendo, es mi delirio, una persecución que me tiene al borde… al borde de un abismo, estoy hincada, casi implorando perdón por lo que nunca cometí, pensando y dando todo por lo que quiero seguir.

Estoy muriendo por lo que es incierto, por una nada que es existente, en mis creaciones, en mi amor y mis desolaciones.

Las pinturas reflejan el abstractismo de mi figura, como el dolor se fragmenta al plasmarse entre mis piernas, como una bailarina con frágiles huesos, a la que le duelen las piernas y sin darse cuenta va descalza caminando por su senda, lo que es su destino, consumida por el desértico calor, que por las noches se transforma en una fría y tormentosa lluvia que va ensuciando sus pálidos pies, atravesando montañas como bosques llenos de alguno que otro cirprés.

Queriendo alcanzar la cumbre de lo que no sabe lo que será… llenando todo, teniendo alucinaciones que son sólo sueños de un pasado que recuerda por no haberlo superado, porque en cada esquina lo va encontrando de nuevo… si, a él, al dolor que no la deja de atormentar; perdiendo el equilibrio, más no cayendo, sólo deteniéndose por momentos a respirar entre esos árboles que eran su felicidad.

Voy sola de nuevo y el color me marca, como la luna me guía, el arte me invade y las estrellas me queman al estar tan cerca y poder casi (si a ti) tocarte.

Llegar a ti es lo que quiero, por ti lucho, porque sales de mi, porque estoy hundida y una guerra no termina en rendición, no, no para mi. Las letras me tienen casi en una caída abismal de la que tal vez no me podré recuperar… como ha pasado; en fin que ya muchas cosas me dan igual.

Decidí continuar y no me van a detener, ni la lluvia, ni los años que van pasando, como la verdad de la cruel realidad, en la que me pierdo, aún sin quererlo; en esa de la que intento escapar, en la que voy cayendo en una espiral dentro de mi mente, una, otra y otra vez más.

Sin pertenecer a un lugar, sin que una imagen tenga validez, pensando en que los sentimientos son pasión y tienen que crearse así, sin frialdad, con calor, incluso con un fuego consumiente, de esos que llegan a matar.

¿Vale la pena el intento?

Morir en ello quizás…

Así me encuentro; así estoy consumida entre cuadros y letras, pidiendo o rogando por más tiempo o por una vida, no lo sé con claridad. Pero si sé, por primera vez que seguiré luchando contra toda adversidad, perderé los miedos y justificaré los años con sufrimientos y con muertes que me hicieron renacer como también me hicieron aprender.

La sangre emana, y duele, como duelen esos recuerdos, como duele lo que sale de ellos, que es algo… que en realidad no se qué es.

Cuántas veces he querido esto… perderme y dormir para siempre… ahora no hay una dirección, más que un sendero, sin rumbo, en el que me encuentro y no sé hacia dónde me lleve, porque sé que no dejo de caminar, como tampoco dejo de luchar y veremos si me lleva a algún lugar… quizá a ese…

El descanso terrenal; pero con una sonrisa en mis labios rojos, al saber que fue por mi lucha y por aferrarme a conseguir lo que era mi pasión…dentro de una caída…esa caída abismal, esa que sería mi final.

Oliver

junio 14, 2008

De todas mis vidas, tanto pasadas como presentes; de aquellas vividas y de aquellas soñadas.

De esas en las que te buscaba…Hasta que me encontraste.

Y TÚ, EL UNICO.

Te hiciste presente, por mucho que te creí inexistente, por ser una parte de mí, o igual a mi; mi versión masculina y por ti es que estoy aquí, tratando de ponerme de pie. Siguiendo en mi camino, ya no más perenne, ni en más soledad pues te llevo conmigo, dentro mío, en nuestra oscuridad y aún te veo entre lágrimas de felicidad.

Pues al no tenerte, es cuando en tu vida estoy más presente.

Al no tenerme es cuando te vas fundiendo como colapsando en mí; con pasión escondida y dolor albergado tras sonrisas explícitas; implícitas que sólo nos hacen reír como sufrir a ti y a mi; como ante los ojos de los demás aparecen los reclamos del porqué y de los no entendimientos, cuando a ti es a quien más he entendido, cuando eres tú a quien más he dañado, como por quien más he llorado.

Y ahora tú, fugitivo y yo, errante, vamos separados, unidos por un beso profundo ahogado en la garganta, como un grito que desgarra y deja sin palabras, sólo queda la sangre y el dolor que emana, sangre que fluye, sangre compartida, sangre inhumana.

Sirenas III

junio 14, 2008

Se escuchaban reclamos, muy ligeros reclamos de las olas hacia el mar.

Parecían gritos de Sirenas, fundidos en la oscuridad de la noche.

El viento era fuerte y azotaba a su paso los oídos de quienes estaban presentes; haciéndolos presas del miedo, al parecer sonidos que parecieran truenos confundidos con el estrepitoso oleaje acechando a las rocas siniestras y como asesinas ocultas esperando a una presa.

La luz de las estrellas cegaba y sólo se veían los sonidos que evocaban esas imágenes tan impertinentes, tan solitarias y tan abrumadas como afligidas; tales comparadas a un llanto dentro de un ataque de histeria, siendo callado por electroshocks provenientes de los rayos hacia el vacío.

Hacia la nada perteneciente a los recuerdos; por consiguiente guardada en el olvido de la magia que no había ya.

Extrañandote

junio 14, 2008

Y te busco entre las sombras

Dentro de mi propio caminar

Entre todos aquellos

Que van delante y van detrás.


Te busco en mi misma imagen

Más no te encuentro

Porque no me puedo mirar

Y no sé hacia dónde continuar.

Marzo 22/2008

La Durmiente

junio 10, 2008

Era la medianoche, en junio, tibia, bruna.
Yo estaba bajo un rayo de la mística luna,
Que de su blanco disco como un encantamiento
Vertía sobre el valle un vapor soñoliento.
Dormitaba en las tumbas el romero fragante,
Y al lago se inclinaba el lirio agonizante,
Y envueltas en la niebla en el ropaje acuoso,
Las ruinas descansaban en vetusto reposo.
¡Mirad! También el lago semejante al Leteo,
Dormita entre las sombras con lento cabeceo,
Y del sopor consciente despertarse no quiere
Para el mundo que en torno lánguidamente muere

Duerme toda belleza y ved dónde reposa
Irene, dulcemente, en calma deleitosa.
Con la ventana abierta a los cielos serenos,
De claros luminares y de misterios llenos.
¡Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Por qué está tu ventana, así, en la noche abierta?
Los aires juguetones desde el bosque frondoso,
Risueños y lascivos en tropel rumoroso
Inundan tu aposento y agitan la cortina
Del lecho en que tu hermosa cabeza se reclina,
Sobre los bellos ojos de copiosas pestañas,
Tras los que el alma duerme en regiones extrañas,
Como fantasmas tétricos, por el sueño y los muros
Se deslizan las sombras de perfiles oscuros.

Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Cuál es, di, de tu ensueño el poderoso encanto?
Debes de haber venido de los lejanos mares
A este jardín hermoso de troncos seculares.
Extraños son, mujer, tu palidez, tu traje,
Y de tus largas trenzas el flotante homenaje;
Pero aún es más extraño el silencio solemne
En que envuelves tu sueño misterioso y perenne.
La dama gentil duerme. ¡Que duerman para el mundo!
Todo lo que es eterno tiene que ser profundo.
El cielo lo ha amparado bajo su dulce manto,
Trocando este aposento por otro que es más santo,
Y por otro más triste, el lecho en que reposa.

Yo le ruego al Señor, que con mano piadosa,
La deje descansar con sueño no turbado,
Mientras que los difuntos desfilan por su lado.
Ella duerme, amor mío. ¡Oh!, mi alma le desea
Que así como es eterno, profundo el sueño sea;
Que los viles gusanos se arrastren suavemente
En torno de sus manos y en torno de su frente;
Que en la lejana selva, sombría y centenaria,
Le alcen una alta tumba tranquila y solitaria
Donde flotan al viento, altivos y triunfales,
De su ilustre familia los paños funerales;
Una lejana tumba, a cuya puerta fuerte
Piedras tiró, de niña, sin temor a la muerte,
Y a cuyo duro bronce no arrancará más sones,
Ni los fúnebres ecos de tan tristes mansiones
¡Qué triste imaginarse pobre hija del pecado.
Que el sonido fatídico a la puerta arrancado,
Y que quizá con gozo resonara en tu oído,
de la muerte terrífica era el triste gemido!

Edgar Allan Poe

No lo dije YO

junio 10, 2008

“No puedo vivir sin mi Vida”

“No puedo vivir sin mi Alma”

Emily Brönte

Siempre busqué a ese que era mi gitano, a ese que era mi par, a ese caballero andante, ahora con el paso del tiempo, con los meses que se van conviertiendo en años al verlo, me doy cuenta de que lo encontré…

El mayor de mis amores inmortales…

HeathCliff

Porque te encontré, porque me di cuenta de todo lo que fuimos como somos, al tú verme primero… al confesarme tanto, al ser tan impulsivos, y al separarnos para en un final reencontrarnos…

Me dueles porque eres mi vida… porque sin una vida no puedo vivir y tus palabras son como dagas envenenadas que no me dejan ya casi ni existir… no quiero sonreír, y quiero reír, como volver a ti, como volver a ser lo que nunca fuimos, lo que siempre quisimos, no quiero verte sufrir por mí, así que no me pidas reír, y mucho menos, mucho menos vivir, porque no estaré bien siendo tú quien lo dijo:

-Tienes que estar bien; porque al estar bien yo también lo estaré.