Nueva
enero 22, 2012
Renacimiento.
Oscuridad.
Deseos.
Ruptura.
Caos.
Retornar.
Mirada.
Inicio.
Fin
Pero también un ciclo.
Naufragio
enero 17, 2012
No sé cómo es que me convertí en Sirena, pero desde hace unos meses te veo en la costa, arrastrándote por la arena y repitiendo mi nombre casi inconsciente. Curioso es el hecho de que es usualmente después de una lluvia tempestuosa cuando te encuentras así y curioso es también, que pareciera que los años no han pasado.
Tienes heridas y buscas a la sirena. Aquel barco del sueño ha quedado destrozado. Apenas y la vaga imagen queda en los recuerdos de ambos.
Has querido ver tu muerte en el abismo, pero te aferras a la ilusión de mis palabras y tu piel se deshace contra las rocas, me buscas aunque no puedes gritar y yo… De día y convertida en la arena de aquella costa sufro el dolor provocado por la muerte que anhelaste y por el olvido que recordé.
Tus ojos azules y tu barba mojada en sudor y sal me aniquila.
Pero duermes de nuevo, en aquella costa, esperando por mí, mientras anochece y vuelvo al mar, como Sirena, como la que fui y soy pero no como aquella que conociste y amaste algún día.
Miedo
noviembre 13, 2011
Es en momentos así cuando tengo miedo.
Siento el demonio llamado Enfermedad más cerca y encuentro la muerte vagando…
Es cuando me asomo al precipicio y encuentro la soledad caminando de la mano con la deshumanización. Me da asco porque ya no las quiero soportar.
Es aquí, donde yacen mis huesos pidiendo calor y ni los besos, caricias o abrazos despiertan pasión.
Este es el miedo…
Otoño
octubre 2, 2011
En tus noches me recuesto,
Parece que los años no han pasado, no se marcan en los diarios, ni en los periódicos que leo, ni en la fotografías que tomo…
Recuerdo que las imágenes más bellas las has traído desde el inicio, así como mis lágrimas con tu lluvia,
diferentes países, diferentes ambientes, diferentes climas; una sola estación.
Hoy no siento el cambio, pero lo persigo, lo anhelo…
Me cuelgo de los telares que anidan en los rincones de las ventanas, dejando que los truenos me estremezcan y que la lluvia entre a mi cama y moje mis sábanas, que claman por tu llegada, por tu ímpetu, por tu nostalgia y tu inspiración…
Eres un recuerdo perenne, eres mi amor, eres mi fantasía, eres…
Eres mi búsqueda constante y finita. Eres mi consuelo y desconsuelo al tenerte tan sólo para mí, al no poder compartir tu belleza con alguien…
Eres quien no me abraza más que con un frío oleaje, con un frío viento de tormenta presagiando nostalgia…
Mi lluvia de truenos, de sollozos, de encuentros, de desafíos…
Gris, mi soledad, mi amor.
Dorado, el oro de tus caminos, de tu perfume en el aire… abrasador.
Estás aquí y te extraño tanto que me refugio en tu cortina, y salgo esperando disfrutarte
algún día.
Versículo
septiembre 28, 2011
Se llama versículo al verso de extensión desmedida, sin número fijo de sílabas ni rima. Se trata, pues, de un verso que no asume ninguna tradición rítmica ni métrica, por lo cual se utilizó en la estética literaria denominada Surrealismo.
Para K
septiembre 24, 2011
Yo sé que no debería, que no debo, pero te pienso. Ayer cuando estaba sola y escuchaba la lluvia pensaba en ti y sentí un vacío como jamás había sentido dentro de mí, como si un pedazo de mi cuerpo hubiera sido arrancado y dolía. Me partía y lloré. Me percaté que se trataba de tu ausencia, de que no estás y de que estoy empezando una nueva vida sin ti.
No rechazo mi vida sin ti, al contrario; estoy feliz a pesar de haber estado hospitalizada, y a punto de perder mi vida, estando sola y hospitalizada, sin conocimiento alguno de días o de horas.
Aprendí que existe el destino, y que tú elegiste a tu familia, quienes en realidad no tienen lazos sanguíneos contigo, quienes te provocan problemas judiciales y económicos, de inseguridad y de personalidad. Que en realidad no valoras a tus padres. ¿Cómo lo vi? Porque mis padres después de años se hablaron por teléfono para cuidarme, porque mi padre viajó desde España y de nuevo dejaron todo por estar conmigo. No me culparon de que mi corazón estuviera mal por una mala decisión, por una mala relación que tuve contigo. Me abrazaron, me cuidaron. En casa Coqui no se separaba de la cama o de la puerta de la recámara.
De nuevo volví a las ambulancias, a las inyecciones, a los desmayos, a las puntas de oxígeno, a estar alimentada por sueros, a las fiebres y al inconsciente.
Hoy lloro por una decepción; por palabras que se me han clavado y me han herido, porque me han dicho que es la primera vez que me enamoro, porque a mi edad mi madre me había preguntado antes de ti si alguna vez había querido a alguien. Porque siempre fui una piedra y ahora esta piedra está sangrando.
Pero la sangre es muestra de vida, de nacer, y yo renazco. Quisiera decirte tantas cosas y a la vez no haberte conocido nunca, no saber de ti y no haber pasado momentos tan pero tan maravillosos contigo, a tu lado, solos, con detalles como las compras, los gustos, los regalos, vernos y escondernos y después no querer escondernos.
Pero no seré tu trofeo. Usé maquillaje informal, tacones de 10 cm. Y pasé junto a ti, estabas más blanco que una hoja de papel, las venas se transparentaban por tu piel, por los rasgos de tu barba.
Pero hubo mucho que ya no me gustó de ti. Sin embargo te extrañé. Y tu forma de darme celos fue tan ridícula que me moría de la risa enfrente de ti con mis amigos franceses, y españoles.
Todo fue muy intenso. Trato de no pensar en los cafés a donde estuvimos juntos, pero paso por ahí, hoy en la lluvia con mis libros y escuchando música te iba pensando y recordando cuántas cosas quise vivir contigo y cómo borraste todo de tu vida, y no comprendo cómo es que puede haber algo tan fácil. No comprendo tus mentiras a pesar de que me lo han explicado.
Querías a una novia trofeo, querías sobresalir por mí, porque tú solo no eres nada, estás apagado.
No esperabas mi regreso y casi caes a mis pies. Te imagino en esta noche durmiendo o quizá estudiando como algún día lo hicimos juntos. Y me asquea. No tolero pensar en las últimas noches, en la comida, en la forma tan triste y tan arrogante como enfermiza a la que me arrastraste.
Por eso hoy lloro, porque soy capaz de ver todos los matices que le diste a mi vida, pero también sonrío porque me doy cuenta de lo fuerte que soy y de que cada vez estoy menos sola, y me reciben con abrazos, con sonrisas, con cuidados, con amor, con deseo, con admiración y respeto, con amor. Con todo lo que no conoces ni conocerás.
Sólo quisiera no haberte querido o no quererte; todavía estoy confundida, no te buscaré, pero quisiera que me buscaras, aunque no entiendo para qué. Pero en momentos así no puedo razonar.
Tal vez tuvieron razón en algo al advertirte que te cuidaras de mí:
Estás sufriendo, por haberme conocido, por amarme, por remordimiento de conciencia, por ver lo valiosa que soy, lo bonita, lo inteligente, la mujer que siempre quisiste, que quieres y que no tendrás. No hay punto de comparación y tú mismo lo determinaste.
Hoy por hoy hay hombres tras de mí, y yo estoy en un torbellino, me encuentro ensimismada, trato de encontrar mi zona de confort. Mi carrera, mis publicaciones, mis libros, mis recuerdos, mis fantasmas, mis muertos, mis viajes. Mi piel, mis perfumes, y es otoño y sigo viva. Y lo celebro aunque yo sea la única que lo entienda, no me importa.
Mi único deseo sería saber que piensas en mí, que me quieres y que no mentiste en lo que me dijiste, que me extrañas y que piensas en mí con dolor por lo que hiciste, y en esta noche es mi deseo.
No sé cómo firmar, tan sólo es un llanto ahogado en letras… ni siquiera es un sentimiento. Trato de no ahogarme, pero trato de recoger esa sangre para tener vida y tener ese fuego para vivir con luz.
No estoy muerta, aunque lo hayan querido, así que sí:
ES MEJOR TENER CUIDADO CONMIGO.
K
septiembre 22, 2011
Me gusta escribir tu nombre con K.
Me gusta tanto como cuando me besas inesperadamente
y mantienes tu brazo alrededor de mi hombro.
Me gusta esa sensación porque me siento protegida, me siento tuya.
Me gusta que no me dejes ir.
Me gusta tu cama porque duermo contigo, porque encuentro un refugio,
bienestar, compañía, calor, amor, deseo, pasión, inspiración…
Me gusta tu casa porque yo llegué a ordenarla,
me gusta porque antes de mí estaba vacía.
Me gusta tu ropa porque me cubre como lo quisieran hacer tus manos,
porque me queda holgada, porque descanso con ella mientras leo,
mientras te veo.
Me gusta tu baño porque te espero bajo la regadera
bajo una ducha vaporizante, cuando duermes.
Me gusta escribir tu nombre con K.
Quizá por un libro, por filmes, por recuerdos.
Me gusta la K por vivencias no ocurridas.
Pero lo que más me gusta es que vivo,
Hoy y ahora y sonrío.
Me gusta escribir tu nombre con K
porque ya me fui, regresé y porque soy feliz.
Me gusta escribir tu nombre con K porque es inexistente.
Como ya lo eres tú…
Esto no es una Parodia.
agosto 13, 2011
Ayer me siento a fumar en las escaleras frías, heladas de sentimientos y pesadas de andares.
Veo todo lo que ha pasado y en lo que se han convertido los que están ahí, parados entre esos barandales.
Están en la borda.
Casi al precipicio.
Hoy me puedo dirigir o no a ellos, hay quienes están más al pendiente de mí que de sus propias vidas.
Tengo recuerdos de escenarios, de vidas que, ahora, son paralelas a la mía.
No es lo que yo conocía.
Pero ¡Momento¡
Quizá en esa época yo no conocía nada, tampoco lo sabía.
Y por eso es que cometí tantos errores.
- Confié
- Creí en la amistad
- Pensaba en serio
- Fui real
- Fui fiel
- Compartí ideales
¿Y a cambio qué?
Burlas de gente a la quien invitaba a mi mesa, cuando de repente recordaba a un amigo enfermo.
O burlas cuando lloré por más de uno caído, en tierra, muertos y a dónde no pude acudir para un último aliento.
Comprendí que tenían razón en algo ¿Qué hacían ellos conmigo?
¿Qué hacía yo con ellos?
Era tan sólo una fantasía. Nada fue tan efímero como la creencia y la confianza.
Me cansé de dar consejos, de abrirme y contar a mis muertos entre charcos de lágrimas.
Me asqueo de leer cosas tan viles e infames; ahora el bloqueo es mi opción.
Que si eres mi amiga, que si no lo eres, ¿qué si no?
Nadie muere. Nadie vivió antes.
Sólo quiero advertir, que de mis vidas, esta, en esa etapa, ha sido una enriquecedora, me ha hecho valorar lo que tengo, de lo que vivo y de cómo vivo.
No necesito medir mi Coeficiente Intelectual para saber algo.
Lo denoto en miradas.
Ya lo he dicho:
Desconfío de los hombres que no pueden beber cerveza.
Desconfío de quien me mira extraño porque fumo tabaco o porque bebo vino tinto.
Porque soy una extraña que no toma café ( ¿qué les importa?)
¿Qué si tengo más edad o menos?
¿Importa mucho que NO sea una madre soltera?
Porque recuerdo que existe una niña de 17 años embarazada que me escribió un día y me dijo que ella sabía que nunca me hablaba, pero que el morbo era más grande y que si era cierto que me iba a morir.
¿Que soy lesbiana? ¿Soy bisexual?
Porque no me he casado, porque no me he embarazado.
Porque llevo mis resguardos que son mis carreras, mis viajes, mis diplomas, mis congresos, mis libros, mis posgrados…
Pero no se le pueden pedir peras al Olmo.
No lo ando presumiendo. Incluso no creo que sepan en realidad quien soy.
Diantres.
¡Cuánta atención recibo! (Y no es apenas que lo descubro).
Estoy en en hospital, han dejado morir, no, no a mí. Han dejado morir a mis ilusiones. Ya no puedo creer. No en ellos.
No me interesan las falsas amistades, menos los compañerismos. Todo es una ilusión, fue un espejismo.
Me sé de sobra las muestras de hipocresía; ahórrense tiempo: NO JUEGUEN CON MI INTELIGENCIA.
El existir, el sobrevivir, el ver desde atrás y desde la otra parte del espejo, me ha dejado muchas marcas.
Pero las marcas conllevan un aprendizaje, y es el que de cierta manera quiero exponer aquí.
- No creas en tu mano izquierda, es falsa y poco firme.
- Tu mano derecha siempre te puede fallar.
- Y no creas tanto en ti mismo.
- No eres siempre el centro.
Bienvenidos al laberinto. Esta es una escalinata al infierno.
Y yo he resurgido.
Y no me interesa regresar, ni con ellos, ni con los otros.
Ahora mismo ya dejé esas escaleras, y estoy envuelta en otro tipo de humo, y otro tipo de llamas.
Ya no soy aquella. Tampoco soy a la que ven.
Soy yo, simplemente. La que escribe este pasaje.
Soy el reflejo, detrás de mi propio mirar.
El pensamiento.
El sueño
agosto 3, 2011
Me dices que no soy tu tipo.
Pregunto el Por qué.
Bajas la mirada y no respondes, más sacas de tu bolsillo un anillo en juego con un brazalete.
Me hablas tan dulcemente que eres otro, tal vez del que me perdí por tantos años, tal vez el que no conocí.
Poemas y canciones saldrían por mí. Pero, eso no es lo que tú haces.
Yo río con malicia. ¿Es una burla?
No.
Pero es que tampoco eres mi tipo. No lo eres.
Aunque me hayas cautivado toda mi vida y en toda mi vida te haya buscado. Como quien quiere recuperar lo arrebatado.
Tus manos, tu perfume, tu voz, tu cabello, la forma en que cantas y tocas la guitarra.
Tus ojos con esas pupilas enormes y dilatadas cuando me tienes enfrente.
Tus besos, las mordidas inesperadas.
Y la tarde lluviosa en donde te veía dormido en la cama, frente a espejos, a estatuas y yo de espaldas a la ventana.
Ya no sé de qué se trata esto (pienso) y me quiero adentrar en un laberinto; en ti. Pero no sé cómo hacerlo.
Y tú tampoco sabes cómo acercarte.
Al fin y al cabo es sólo una vida completa, familia, fotografías, recuerdos y deseos.
Diversión y añoranza.
Abro los ojos en una ciudad ajena y percibo la realidad que me duele; todo ha sido un sueño.
Sombras y Cenizas
agosto 1, 2011
Las sombras hicieron más negra la noche y la llenaron con su aliento frío.
Las cenizas se llenaron de llamas multicolores, de deseos destruidos para así iniciar, el ciclo que no se ha cerrado.
La música llenó el vacío y cruel agudo eco de las lágrimas; todo esto mientras las palabras nos reencontraban.
Las miradas quedaron perdidas en horizontes desconocidos, queriendo olvidar el suspiro amargo de un amor.
La belleza terminó en un círculo, rodeada por espejos, por velas y por humo de inciensos.
La cama quedó vacía tras el recuerdo de las sábanas revueltas y el regreso de los viajes.
El retorno tan sólo permaneció en silencio, aturdido por sentimientos y razones, por poder, por miedo.

Boreas
Ophelia
Lamia
Circe
Psyche
Mermaid
La Vampiresa y quien se ha unido a ella, sólo por un deseo, el más vehemente de todos... la Inmortalidad.

















Munch
Manet
Dali
